imgUna de las características de la línea iPod en toda su historia es que los auriculares provistos son, siendo buenos, una garcha. Lamentablemente, esta tradición fue heredada por el iPhone. Como los Sennheiser CX300 que venía usando comenzaron a fallar hace unos meses, y los de vincha que venía usando con la llegada del calor me dejaban las orejas como dos repollos, salí a comprar unos auriculares in-ear. Me había tentado con unos V-Moda Bass Freq,  el hermano pobre de la familia V-Moda, ya que la marca es conocida por sus productos de excelente sonido y gran durabilidad, pero el precio ($ 190) me animó(?) a ver otras opciones. Así fue que caí en un local de una conocida cadena de disquerías, y me encontré con el Philips SMN2500, que además de ser más económicos ($ 135) tienen una ventaja: su sistema activo de cancelación de ruidos.

shn2500_00_rtv_Para quienes no conozcan del tema, la cancelación activa de ruidos es un sistema que contiene unos micrófonos que toman el ruido ambiente, que se envía a un circuito que lo utilizará para producir un ruido blanco que lo tape y para amplificar el audio que llega del reproductor de audio. La conjunción de ruido blanco y amplificación reducen sensiblemente el ruido ambiente, y en conjunción con el aislamiento acústico que puedan tener los auriculares, se convierte casi en una necesidad en ambientes muy ruidosos, como en aviones… o la línea A de subtes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En el caso del SHN2500, los micrófonos se sitúan detrás de los auriculares. En la imagen se puede ver rodeado por un aro metalizado. Los micrófonos envían la señal a una caja que contiene el mencionado circuito que, a mi gusto, es un poco grande, ya que utiliza una pila AAA para hacer su magia. De última, si necesitaban hacerlo tan grande, podrían haberle agregado un control de volumen o alguna otra feature aprovechando el espacio, y que justificara el pequeño bodoque. Pero no, lo único que tiene es un enorme botón ON-OFF para el sistema de cancelación de ruidos.

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Según Philips, estos auriculares cancelan el 70% del ruido ambiente. En mi experiencia, funciona muy bien en el ruidoso subte porteño (de hasta 100 dB en algunos tramos de las líneas B y D), pero no tiene ningún efecto con el ruido en la calle más que el de cualquier auricular in-ear con aislamiento por tapones de silicona. Mi suposición es que el sistema de cancelación activa funciona con ruidos que tienen una duración larga, pero es sólo una suposición, ya que desconozco si el funcionamiento es en tiempo real.

Claro que debemos poner a estos auriculares en perspectiva: su precio es muy inferior a los modelos de Bose, Sony o Sennheiser, que cuestan no menos de US$ 100 en EE.UU.Si bien tienen una buena calidad de sonido, donde se nota el precio es en los medios, donde flaquea un poco frente a los agudos. Pero los bajos suenan excelentemente, probados en donde más se nota: un álbum de reggae (Bass Culture, Linton Kwesi Johnson).

Con respecto a la pila, según he leído, parece que dura 14 hs., y que el sonido va degradándose –y reduciéndose la cancelación de ruidos– cuando está por agotarse. Si lo comparamos con las 80 horas que duran dos pilas AAA en los Sennheiser PCX-300 es un despropósito, y amerita comprarse un par de pilas recargables y un cargador.

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Otra cuestión en la que flaquea es en la ergonomía. Resulta que la extensión de los cables que van de los auriculares hasta la caja del sistema de cancelación de ruidos es muy corta. Y no es que es corta para mi 1,82 m., es imposible para cualquier hombre de estatura promedio poder guardar la caja en el bolsillo del pantalón, con lo cual deberíamos llevarla en la mano o usar camisas o chombas con bolsillo en el pecho. Por suerte, si la guardo en mi inseparable mochila voy medio justo con el cable, pero zafo. Pero los que gusten de ir livianos, están avisados.

En síntesis, no esperen que esté a la altura de auriculares similares que cuestan el doble o más. Pero si están hartos de renegar con el ruido de trenes, subtes y aviones, los recomiendo por su relación calidad-precio. Pero si son de esos audiófilos que no soportan ningún audio digital que no sea en formato lossless, junten los billetes y cómprense unos de Bose o Sennheiser.

Bonus track para usuarios de iPhone

Si quieren mantener el control remoto y el micrófono, que tantas satisfacciones nos dan(?) en los auriculares de Apple, cómprense un adaptador. Pero no se gasten los $90 del Griffin SmartTalk porque es guita tirada. El cable es una poronga y se corta de nada, me duró poco más de un mes hasta que comenzó a funcionar sólo un canal. En los sitios de remates pueden conseguir adaptadores chinos por $20, que no serán tan chetos pero duran mucho más.

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